-Por favor, dígame que ella está bien- suplicó el joven mafioso, dejando de lado su personaje terrorífico y poderoso que solía utilizar con la gente.
Aun así, el doctor estaba nervioso, y no lo culpaba, sabía la reacción que podía causar en las personas saber quién era él y su familia.
El hombre fingió ver algo en su computadora por un par de segundos que para Ivan se sintieron una eternidad. Había comenzado a clavar sus uñas en su pantalón para tratar de concentrarse en ese dolor y no en las g