Un corazón en dos.
Narra Cristina.
Después de algunas horas me quedé dormida, llorar dejaba a la persona exhausta, y más cuando se trataba del amor.
Cuando dieron las 6:40 de la tarde, me levanté y tomé una ducha. Bajé al primer nivel para caminar un poco por el jardín.
Justo cuando bajaba las escaleras, Jack estaba a punto de subirla. Ambos no detuvimos y nos miramos fijamente tan solo unos segundos.
—¿Cómo te fue?— Pregunté sin miedo al fracaso.
—¡Todo está bien!— Fueron sus únicas palabras.
—¿Qué pa