Una buena noticia.
Tocamos el timbre, una empleada nos abrió la puerta y nos hizo pasar hasta la sala, rápidamente fue con los señores para informarles que había llegado visita.
Don Martin salió de su despacho a recibirnos, tan rápido lo vi, no dudé en abrazarlo con fuerzas, solo podía llorar en su pecho sin detenerme.
—¿Qué te ha pasado?— Preguntó preocupado.
—No es nada, aunque si es algo… Mi madre murió hace algunos días, y acabó de dejar a mi esposo, así que estoy un poco triste— Le confesé.
—Lo siento muc