192. La suite
—Eres demasiado intenso cuando miras —dijo Ha-na con un susurro, jugueteando nerviosamente con el borde de su vestido.
—¿Te incomoda? —preguntó él, su voz más baja, casi un murmullo que resonaba en la cercanía entre ambos.
—No… Solo me hace… pensar —admitió ella, impidiendo su mirada, aunque era inútil. Heinz parecía capaz de atravesarla con esos ojos azules.
—Entonces sigue pensando. Yo disfrutaré del espectáculo.
Ha-na no pudo evitar reír suavemente ante su respuesta, aunque el rubor en sus m