Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl pasillo que conducía al quirófano estaba en silencio, roto únicamente por el traqueteo frenético de las ruedas de la camilla. El sonido rebotaba en las paredes: agudo, nervioso, impaciente.
Las palmas del señor Herrera estaban empapadas de sudor. No dejaba de mirar de reojo a Elise. Su rostro estaba sin color, la expresión rígida, los ojos apa







