Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn la pantalla, un joven delgado con una gorra de béisbol cruzó la entrada. La visera estaba bajada, ocultándole el rostro, pero Sebastian reconoció la figura al instante.
Era el hombre que lo había quemado.
Señaló la pantalla.
—¿Es uno de sus empleados?







