Mundo ficciónIniciar sesiónEn la pantalla, un joven delgado con una gorra de béisbol cruzó la entrada. La visera estaba bajada, ocultándole el rostro, pero Sebastian reconoció la figura al instante.
Era el hombre que lo había quemado.
Señaló la pantalla.
—¿Es uno de sus empleados?
—No. —La dueña examinó cuidadosamente las imágenes antes de negar con la cabeza—. Nunca lo he visto.
—Continúe.
El video siguió avanzando.
—Mire aquí —dijo Sebastian—. Entró directamente al vestuario del personal. Luego salió con su uniforme puesto.







