Ava Janssen
Londres
–Mucho gusto señorita – Mis padres le dijeron a Ary.
–Pero pasen a la mesa, que tenemos el tiempo encima para comer y arreglarnos para la boda. – Nos dijo mamá.
–Claro, pasemos – Respondí.
Todos nos sentamos a la mesa, incluyendo a Philip quién bajó después y noté ahí mismo en la mesa que él y Ary no paraban de mirarse, incluso ella se puso nerviosa cuando sus manos se unieron para tomar un salero. Algo que no pasó desapercibido por mi padre a quién sorprendí en varias ocas