Eryx DeCostello
New York
Estando tranquilamente en casa de Tobías, comiendo a gusto, y entra una llamada a mi celular, veo la pantalla y tuerzo la boca, es una llamada de mi madre. Le enseño el teléfono a mi amigo y este se ríe. Con lo que me gusta ser interrumpido. Hago una señal negando con la cabeza, espero que no sea una más de sus comidas organizadas para ver a una más de sus elegidas.
–Hola, madre, buenas tardes. – La saludo con cortesía.
Siempre me dirigía ella de forma apropiada, aunque