Eryx DeCostello
New York
Nos quedamos viendo y ella me dijo que sí, con un movimiento de cabeza, y eso me indicaba que debía estar preparado, porque ella ya estaba lista para empezar a pujar, así como nos habían indicado en el curso prenatal, que llevamos, para saber lo teníamos que hacer cuando llegara este justo momento, tomé la mano de mi esposa entre la mía.
–Sí, doctora – Respondió Ava.
–Vamos hija, tú puedes, mi amor – La animo Amanda – Inhala, exhala y puja. Vamos Ava.
Tal como nos había