Ava DeCostello
New York
Mi esposo estaba lleno de amor, como decía mi suegro, del amor que yo le daba y del amor que sentía por nuestra hija, pues desde que comencé el embarazo, no ha hecho ejercicios, y aunque los primeros meses me acompañaba en los ejercicios que me eran permitidos, cuando los dejé de hacer, también dejó él de hacerlos. Pero estaba hermoso y más cuando ya se puso el traje que yo había elegido, el padrino del novio, estaba guapísimo.
–Ven acá amor, te amo mucho Eryx, cuando na