Ava DeCostello
New York
El chofer, se dirigió a su lugar delante el volante y empezamos a dirigirnos hacia la dirección donde se iba a llevar la ceremonia, la catedral anglicana de New York, se había dado la autorización para casar a un miembro de la realeza inglesa, con un ciudadano Neoyorquino, a pesar del poco tiempo para solicitar el permiso, no se lo habían negado.
–Las calles están vacías, mi amor, yo creo que llegaremos antes que muchos de los invitados, el tráfico está a nuestro favor.