Eryx DeCostello
New York
Jazmín había opacado a todas las mujeres del lugar, eso era lo que de verdad le enfadaba a mi madre. No podía venir nadie a quitarle el lugar. Pero para su mala suerte así era, la chica era despampanante en todo el sentido de la palabra.
—Lo siento madre pero al terminar la subasta la presentaré contigo y más te vale que seas amable con ella. Te advierto que no te pasaré que no la trates bien, ella me importa y mucho.
Mis palabras la sacaron de quicio, de sus ojos salía