Ava Janssen
New York
Seguimos disfrutando de nuestros helados y Eryx me invito del suyo y yo le di del mío, hasta que los terminamos, desechamos los restos que quedaban y nos fuimos caminando hasta el auto y después nos subimos a la limusina para que nos llevara a nuestro destino.
–Ava, ¿Me recibes a dormir en tu suite? – Eryx me hizo ojos de bebé llorón – Por favor, mi hermosa morena.
No me iba a negar, yo quería estar todo el tiempo con él, sería como negármelo a mí misma. Por eso no pondría