Capítulo 68: Enfermo.
El hospital era un hervidero de actividad mientras la policía revisaba cada pista disponible. Enzo no podía quedarse quieto; caminaba de un lado a otro con los puños apretados, la mandíbula tan tensa que parecía que iba a romperse. La imagen de Brooke siendo arrastrada fuera del hospital lo quemaba por dentro. No podía permitirse perderla, no de nuevo.
—Se esfumaron —gruñó uno de los agentes de la policía, revisando las cámaras de tráfico—. No aparecen en ninguna de las grabaciones de las calle