Nara mordía la uña de su dedo anular, era la que más estable estaba, las demás eran verdaderamente un desastre
Mientras el hombre frente a ella, en aquel comedor, solo la observaba como si estuviese loca
La verdad no sabía desde cuando buscarlo a él, en aquellos momentos menos adecuados se había convertido en el pasatiempo de Nara
Lo único que veía, era que mientras comía, la mujer había llegado junto a él, con una expresión completamente desolada
Estaba tan estresada que no había dejado de