Shantelle se estaba acostumbrando a su nuevo horario. Desde hace tres días, llevaba a Lucas a la escuela. Tenía unas horas para descansar en casa antes de volver a levantarse para recoger a su hijo y luego se iba directamente a trabajar.
Pero en ese momento, lo que más temía era el fin de semana. Tenía que contarle a Lucas lo de su padre, y Shantelle no se sentía preparada.
Shantelle acababa de llegar al hospital. Se apresuraba a su oficina cuando Eana, la asistente de su padre, se tropezó