Al final, Jimena, exasperada, tiró el sándwich sobre la mesa.
Hasta ese momento, ella y Alejandro no habían avanzado ni un centímetro. De seguir así, su plan tendría que posponerse una vez más.
Respiró hondo; sentía que continuar de esa manera no era, en definitiva, una solución.
Sus ojos brillaron con una idea, aunque nadie sabía qué estaría tramando.
***
Sofía acababa de sentarse en su escritorio en la empresa cuando recibió un mensaje de Mateo.
—¡Muchísimas gracias por lo de ayer! Fue la prim