Cuando puso un pie fuera del taxi, la puerta de la casa de su hermana, Ivanna, se abrió y su hermana corrió hacia ella.
―¡Nos tenías muy preocupados! ¿Dónde estabas? ―preguntó abrazándola.
―Lamento haberos preocupado, estaba cansada y necesitaba pensar, así que me quedé en un hotel.
―Debiste habernos llamado, cariño, sabes que siempre estaré para ti
―Lo sé, hermana, pero soy una adulta y esto necesito resolverlo por mí misma ―respondió Jelena.
Jelena sabía que Ivanna la amaba como una madre