Los murmullos en la sala crecieron en intensidad hasta tal punto que el juez golpeó el martillo, estupefacto, Mikhail miró la sonrisa triunfal de Jelena, al sentir su mirada ella giró a mirarlo y él pudo ver en sus ojos un brillo de alegría que hacía mucho tiempo no veía. Tomó su mano y le besó el dorso en un gesto cargado de amor. La voz del fiscal desvió su atención de su esposa a la testigo.
―¿Emitió usted dicho certificado? ―preguntó el fiscal a la doctora Grant.
―Sí, lo emití posteriormen