A la llegada al templo Jelena se encontró que una multitud de paparazis estaban esperando para fotografiar a la novia de uno de los oligarcas rusos. Su boda, aunque preparada con poca anticipación estaba dado mucho de qué hablar por lo suntuoso del festejo. Jelena se bajó de la limusina, el equipo de seguridad había instalado vallas para contener a los periodistas, pero eso no evitó que las luces de los flases la cegaran por un momento, ni tener que escuchar toda clase de preguntas impertinente