Mikhail había pasado el día observando a su prometida. Desde que se marcharon a Durham Jelena se comportaba de manera diferente. En primer lugar, su ropa era mucho más recatada y no es que a él le importara sus escotes o, mejor dicho, los que lucía cuando se transformaba en Katia la seductora, de hecho, le encantaban. En segundo lugar, no le había escuchado decir una mala palabra desde que regresaron de su viaje. Y, en tercer lugar, descubrió que Jelena era mucho más cariñosa, atenta y responsa