Mikhail observaba a su esposa hablar con su mejor amiga cuando vio a su suegro acercarse a su hija, iba acompañado de otra chica.
―Felicitaciones, hija, aunque me hiciste pasar vergüenza lograste el objetivo, eres una Kuznetsov ―expresó Iván.
Jelena pensó que no pudo felicitarla sin meter una queja.
―Te deseo mucha felicidad, hermana ―dijo Natalia.
Rania se retiraba con discreción cuando sintió la mano de Jelena tomándola por el brazo para que no se marchara y la dejara sola con ellos.
―Padre,