131: La misión.
Elian.
—Elian, Dios... ¿Qué te ocurre?
Silly apareció de la nada allí detrás de las gradas, y el calor del contacto humano lo encontré en un abrazo suyo, durante varios segundos, hasta que sentí que se volvía incorrecto entre mi tristeza.
—Mi abuela ella...
—Entiendo… —Hizo una mueca triste pasando su mano por mi brazo izquierdo un par de veces—. Lo siento mucho, ¿necesitas algo?
—No yo... solo necesito respirar y pensar algunas cosas...
Se escucharon porras, gritos, y las gradas debajo de noso