Mundo ficciónIniciar sesiónMis párpados se abrieron lentamente cuando una fragancia de aromaterapia penetró en mis sentidos, serena y envolvente. Lo primero que captaron mis ojos al recuperar la conciencia fue el hermoso rostro de Emelia, que me observaba con una mirada cargada de angustia. Sin perder un instante, me incorporé del lugar donde yacía y envolví con fuerza su frágil cuerpo entre mis brazos. Hundí el rostro profundamente en el hueco de su cuello, aspirando el







