Capítulo setenta y cuatro. El gran amor de Maxen.
Nadie puede decir que Maxen no cumple sus promesas. Hemos estado investigando el cuerpo del otro por todo el ascensor hasta provocar que la seguridad del edificio nos contactara por audio. En este momento doy las gracias porque no tenga cámaras aquí dentro.
—Arreglame la corbata, cariño —me pide serio.
—Debería ahorcarte con ella —me pongo a ello —. ¿Cómo se te ocurre hacerme esto? Menos mal que no hay cámaras aquí.
—¿Quién dijo que no había cám