Capítulo cincuenta y cinco. Tomar el toro por los cuernos.
Más rápido de lo que espero estoy de vuelta a la empresa. La mañana al parecer pretende ser frenética porque mientras menos prisa llevo más rápido avanza. No quiero enfrentar a Maxen aún. Sé cuánto se preocupa por mi y lo que sufre cuando me ve herida pero tenía que hacerlo, no aguanto más y creo que es hora de dar pasos más amplios, aunque solo sean unos pocos. Dibujar una postura para que Sergi entienda que esta vez no podrá conmigo.