Arthur
Los miro, que se encuentran de pies a un lado de ella, según tratado de controlarla, corro como un maldito loco y empujó a Demetrio nuevamente la sangre me hierve, golpeó su rostro una y otra vez hasta dejarlo sangrando, los gritos temerosos de mi esposa me alertan, suelto al hijo de puta y llego hasta ella, me duele todo el alma al ver sus ojos rojos, su rostro desfigurado del miedo.
—¡No! ¡Yo no los quiero! ¡Ellos me quieren matar! Como mataron a mi nana ¡Me vinieron a buscar! ¡Ayúdame!