—Estás segura de que no quieres que vaya.
Ethan lo preguntó parado en la puerta de la cocina de Bianca, el saco ya puesto, claramente dividido entre respetar su instinto y querer estar presente para algo tan enorme.
—Estoy segura. —Bianca cruzó hacia él, acomodándole el cuello de la camisa de esa forma que había empezado a hacer sin notar bien cuándo empezó—. Él necesita conocer a alguien que no esté ya enredado en la historia de esta familia. Yo puedo darle eso. Tú no.
—Lo sé. —Las manos de