—De quién es la cuenta.
Ethan lo preguntó en el momento en que se sentaron frente a Priya, su laptop ya volteada hacia ellos, la pantalla llena de registros de transacciones y rastros de cuentas que Bianca todavía no entendía del todo pero en los que había aprendido a confiar.
—Esa es la parte extraña —dijo Priya—. Está registrada bajo una compañía de participaciones mediáticas. Legítima en papel. Pero los pagos que entran a ella no vienen del despacho del abogado de Ingrid en absoluto. Vienen