—Por favor que no dejen que mamá saque el tema del presupuesto de la boda en los primeros diez minutos.
Kemi lo murmuró entre dientes mientras caminaban hacia el restaurante, Tunde a su lado luciendo marginalmente más nervioso de lo que Bianca lo había visto nunca, lo cual, dada su calma habitualmente inquebrantable, decía algo significativo sobre la noche por delante.
—No prometo nada —dijo Bianca, riéndose—. Ya sabes cómo se pone cuando está emocionada.
—Sé exactamente cómo se pone —dijo Ke