—Di que sí antes de que pierda el valor de habértelo pedido.
La voz de Rosalind cargaba urgencia genuina a través del teléfono, algo que Bianca rara vez había escuchado de ella en todos los meses desde la audiencia de custodia donde había testificado por primera vez. —Sé que es una petición extraña. Clienta y amiga, todo enredado junto. Pero confío en que me digas honestamente si es una mala idea.
—No es una mala idea —dijo Bianca, ya sintiendo algo clarificarse en su pecho, esa decisión espec