—Necesito decirte algo, y necesito que me dejes decirlo todo antes de que respondas.
La voz de Folake cargaba a través del teléfono una formalidad inusual, algo en su tono poniendo a Bianca alerta de inmediato a pesar de la tarde ordinaria de martes.
—Está bien —dijo Bianca con cuidado, acomodándose en una silla de la cocina—. Estoy escuchando.
—Mi especialista del corazón encontró algo durante mi chequeo de rutina la semana pasada —dijo Folake, la voz firme a pesar del peso de lo que clarame