—Creo que conocí a alguien. No sé cómo sentirme diciendo eso en voz alta.
Daniel lo dijo con titubeo durante un almuerzo tranquilo con Bianca, algo genuinamente inseguro cruzando su expresión a pesar de años de crecimiento firme y honesto.
Bianca dejó su café, dándole a la confesión la atención que merecía. —Cuéntame de ella.
—Se llama Adaora. Es enfermera en el hospital, en realidad. Hemos estado trabajando juntos en la misma unidad durante meses, y en algún punto del camino se convirtió en