Capítulo 46: El ego y el amor.
Juntos hacen una pequeña tregua, ya montados en el avión, Mustafá sujeta su mano tenuemente y Seda hace lo mismo, con el firme propósito de brindarle un poco de consuelo.
—Espero que me aceptes de nuevo—manifiesta Mustafá.
—No es el momento, para seguir hablando de nosotros, ¿qué habrá ocurrido en la mansión?
—No lo sé, puede ser por nuestro divorcio, ya sabes cómo es papá.
—No me quiero imaginar, como se pondrá el mío cuando se entere de nuestros planes.
—Posiblemente le dé un infarto como a p