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7: 30 pm.
Esa noche, en el castillo de las concubinas, de Maita.
Ambas mujeres estaban reunidas cenando, como era bastante habitual en ellas dos.
—¿Escuchaste que su majestad no ha ido a ver a esa mujer desde hace un día? —preguntaba con una gran sonrisa, Karla Gerkan a Juliana Heliar.
—¿Es así?, pero… Seguro irá. Él dice que la ama, ¿tan rápido se le acabó el amor?
—¡Tan rápido como se le acabó el deseo por nosotras probablemente! —exclamó Karla frunciendo el ceño—, su majestad