El sonido del carruaje era opacado por el bullicio de la multitud a los dos extremos de lo largo del camino.
Las personas emocionadas llenaban de buenos deseos a su joven Rey Gorianito.
El carruaje seguía avanzando… Y al mismo tiempo, Caroline corría entre la multitud…
Agitada, con su corazón roto y su rostro bañado en lágrimas.
¿Cómo no estarlo?
¡Amaba a ese chico Gorianito!
¡Ella se arrodilló y le pidió matrimonio seriamente en el pasado!
Aún con su propuesta infantil que fue tomada por u