¿Cómo pude ser tan ingenua? ¿Por qué creí que él vendría?
Ahora me siento como una estúpida mientras regreso en autobús desde ese lujoso hotel. Kendra me mataría si supiese que terminé yendo a reunirme con él.
Llego a casa arrastrando los pies. El día había empezado bien, pero terminó destruyéndome por completo, otra vez.
—Han, ¿cómo te fue? —pregunta mi amiga al verme llegar.
—Creo que bien, dijeron que me llamarían.
—¡Oh! ¡Genial! ¿Y te aceptaron con el embarazo?
Su pregunta me deja petrifica