47. Dulces y tristes recuerdos
Me quitaron la tela que cubría mi rostro, y aunque no podía ver con claridad, intente ver más allá, cosa que no fue nada fácil porque me costó que mis ojos se pudieran acomodar a la luz del día.
Quitaron las cuerdas de mi mano y me froto mis muñecas con mucho cuidado que me duelen demasiado, pude ver estas que estaban completamente rojas, hasta parece que están lastimadas porque están tan rojas que parecía que sangre saldría de mi piel.
¿Qué está pasando?
—¿Por qué me hiciste esto?
Ni siquiera