12. Acepto, seré tuya
Melina cerró los ojos, parecía muy avergonzada.
—Me hice un "tratamiento" en los Emiratos Árabes, y no resultó nada bien como podrás imaginar. Pero no es contagioso, eso dijo mi dermatólogo —se cruzó de brazos—, quizás deba volver a vestirme...
La tomé por las manos.
—Cariño, de ninguna manera. Deseo verte completamente, eres demasiado preciosa para que eso arruine algo, agápi mú —susurré, tomándola por la cintura.
Sonrió, y asintió. Seguimos jugando un rato, hasta que ambos quedamos en ropa i