Capítulo ochenta y ocho: La odio
“Narra Harry Mascherano”
Cierro los ojos, contando internamente para que desaparezca, tratando de conseguir por cualquier medio mantener la cabeza fría. Sin embargo, me resulta imposible. El jodido Nathan Watson se encuentra frente a mí, con su mirada imponente y los brazos cruzados mientras yo estoy aquí, sin camisa, esposado a un sillón y sacado de quicio.
—¿Qué haces aquí, Mascherano?
—No es asunto tuyo —le corto con brusquedad—. ¿Qué esperas para abrir esta