—TE AMO.
El pecho de Raymond subía y bajaba debido a su respiración agitada. Sentía como si una pesada carga acabara de ser levantada de sus hombros. Por fin había pronunciado esas tres palabras. Su mente estaba en sintonía con el momento, esperando que la chica callada frente a él hablara. ¿Sentía ella lo mismo? Le había costado mucho valor decirlo.
Pasó un rato antes de que Elsa finalmente asimilara lo que acababa de decir. ¿De verdad era Raymond? Se encontró dando pasos lentos hacia él. La e