Elsa le zafó el brazo de un jalón en cuanto llegaron a un lugar tranquilo. Él soltó un suspiro profundo antes de mirarla.
—Lo que dijo ella, ¿es verdad? —preguntó.
—¿Por qué te importa? Solo estaba diciendo pendejadas allá atrás —respondió él encogiéndose de hombros.
—Responde, ¿es verdad? ¿Te has acostado con tantas chicas, incluso con Natasha? ¿No crees en el amor? ¿No sales con nadie? —insistió ella, curiosa por ver qué le respondería.
—No dejes que sus palabras te afecten… Dahlia es una per