Apartamento de la Sra. Brown
Las piernas de Raymond temblaban de ansiedad. Debería estar yendo camino a la audición, pero necesitaba hablar con la Sra. Brown primero.
La Sra. Brown salió de su cuarto con ropa casual y dos tazas de café en las manos.
Ella vive sola y nunca habla de sí misma.
—Hola, Sra. Brown. —Raymond se incorporó.
—Hola, Ray. —La Sra. Brown frunció el ceño. Jamás lo había visto así. De hecho, Raymond jamás había estado tan desesperado por verla.
—¿Qué pasó? Pareces alterado —d