-¿No fuiste tú?... entonces explícame esto. -La señora Brown sacó un cuchillo ensangrentado y lo puso sobre la mesa.
Él maldijo entre dientes: ¿cómo pudo haber olvidado llevarse eso?
-El tipo está actualmente en el hospital con la mano brutalmente herida -dijo ella, negando con la cabeza.
-No lo lastimé tan fuerte, al menos puede caminar -dijo Raymond, suspirando-. ¿Qué hay de la regla número tres?: no mates a nadie. No rompí eso -se encogió de hombros.
-No, no lo hiciste, pero... ¿sabes que pu