-Listo -dijo Elsa después de entregar una pizza. Miró su reloj de pulsera-. Y terminado... ¡vaya!
Llamó a Charlie. -Oye, Charlie, ven a mi casa a una pijamada.
Horas después, estaba aferrada a Charlie en la sala.
-¿Planeas estrangularme esta noche? -preguntó Charlie en tono de burla.
-Quedémonos así un rato -murmuró Elsa, y tras un minuto, volvió a hablar-. Piper me odia.
-No... no lo hace -dijo Charlie, acariciándole el cabello-. ¿Quieres hablar de eso?
-No -hizo un puchero Elsa.
-No me digas