La Votación.
El edificio Vance siempre había tenido una acústica particular. El mármol devolvía los pasos con un eco elegante, calculado, como si incluso el sonido estuviera entrenado para no salirse del protocolo. Esa mañana, sin embargo, cada pisada parecía demasiado fuerte, demasiado definitiva.
Vivienne había activado oficialmente la votación de confianza.
No era un rumor, no era una amenaza velada, era un procedimiento formal.
Documentado, registrado, con consecuencias reales.
El consejo decidiría si