14. Un poco de cambio
Kamila.
Y la vida… siempre tan injusta conmigo. Justo cuando creo que puedo respirar un poco de paz, vuelve ella… la señora Natalia, mi suegra, a joderme la existencia otra vez.
—Debes empezar a buscarte ropa más cómoda, más extravagante —exige apenas cruzó la puerta de mi habitación, sin siquiera saludar—. No ves que ese hombre quiere venir estando aquí. Podría ser un gran apoyo para mi querido hijo. Así, tal vez, la empresa pueda subir y no caer en desgracia. Estás ropas son muy ajustados a t