No tardé mucho en llegar, ya que era bastante cerca en taxi. Entré al hotel y minutos después, toqué su puerta.
—Carl —digo preocupada al verlo tan mal— Estás ebrio.
Lo ayudé a entrar y lo senté en su sofá. Le quité una botella de whisky y la coloqué en la mesa.
—¿Qué sucede? —demandé con preocupación.
—Nunca tuve a alguien cuando era niño, ¿sabes? —trató de ponerse de pie, pero se lo impedí— Esa mujer... no debió de ser mi madre.
—Carl… —me senté junto a él y sequé sus lágrimas— ¿Qué sucede?
—P