CLEMENTINE
Luchaba por seguir el ritmo de lo rápido que todo estaba cambiando.
Habían pasado unos días desde que intenté ordenar mi cabeza, celebrar el nuevo trabajo y coordinar horarios normales para que mi madre recogiera a Gael del preescolar y ayudara a cuidarlo hasta que yo llegara del trabajo. Pero aún sentía que me habían pasado por encima.
Y Rylan… Dios. No estaba segura de qué hacer con toda la nueva información que me estaban arrojando.
No solo estaba más atractivo que nunca —y ya