¡No hagas nada! ¡Debía estar bromeando! Jye sintió como si le faltara un segundo para experimentar una fusión total. ¿Qué demonios le había sucedido a la mujer fría y rígida que había besado en el aeropuerto?
—Cielos. Espero no interrumpir nada.
Jye dudó de que el sonido de la voz de Tory se hubiera registrado en su mente de no haber sido por el hecho de que provocó la retirada de la boca ardiente y el cuerpo cálido pegado al suyo. Pero incluso en el momento en que su aturdido sistema se afanab